Sra. Tina Duroy, traducida por Liliana Valenzuela

La Sra. Tina Duroy de Conroe, Texas, es la hermana de James Blake Colburn, quien fue ejecutado el 26 de marzo de 2003, por el asesinato de Peggy Murphy, nueve años antes, y quien enfrentó problemas graves de salud mental desde que era adolescente. En este segmento de una entrevista más larga que tomó lugar el 11 de agosto de 2008, ella comienza hablando de cómo su familia empezó a notar los problemas mentales de James, incluso la violación de la que fue víctima y que hizo que se le desencadenara la esquizofrenia. Ella describe cómo él comenzó a aislarse y a desaparecer por periodos de tres o cuatro semanas a la vez. Luego ella habla del efecto que el asesinato que él cometió tuvo en su familia, cómo ella y sus padres lucharon por buscar atención médica para James y, finalmente, cómo su condición empeoró una vez que estuvo en el pabellón de los condenados a muerte.

SRA. TINA DUROY: En un principio vivíamos cerca de Greenspoint, donde pusieron el centro comercial de Greenspoint. Eso fue cuando yo cursaba el primer grado. Y luego nos cambiamos a Houston; estuvimos allí hasta que mi mamá se casó con mi padrastro y nos mudamos a Conroe. Por eso vivo en Conroe. Y James vino con nosotros y vivió con nosotros por un tiempo, pero luego siguió con problemas…problemas mentales.

VIRGINIA RAYMOND: ¿Qué edad tenía él cuando tú…?

SRA. TINA DUROY: Bueno, de hecho, cuando nos empezamos a dar cuenta, hubo detallitos que comenzamos a notar cuando él tenía unos once años. Y luego cuando tenía catorce es cuando realmente salió a flote. Y luego cuando tenía diecisiete es cuando le pasó algo muy malo, algo que hizo que se le desencadenara la esquizofrenia; dicen que tienes que sufrir un trauma muy fuerte para que ésta se desencadene, y él fue brutalmente violado cuando tenía diecisiete años.

VIRGINIA RAYMOND: ¿Quieres contarnos de eso? O quiere comenzar más atrás…

SRA. TINA DUROY: Sí, claro, es decir, se lo voy a contar. Él tenía diecisiete años y yo catorce. Yo no sabía nada y una de mis amigas tenía el periódico y me lo contó. Así que me fui a casa llorando y la noticia aparecía en la primera plana del periódico, que a mi hermano dos hombres le habían dado aventón [una larga pausa] y que había sido brutalmente violado por ellos, y que luego él se había escapado y había huido a la estación de policía. Después de eso, de lo que pasó, ya no era el mismo. Tenía una novia en aquella época. Estaban muy comprometidos el uno con el otro. Se llamaba Patricia. Era un noviazgo formal. Pero cuando eso sucedió algo pasó, él simplemente cambió. Creo que se volvió muy paranoico, una persona con mucho miedo de que alguien le hiciera daño. Así fue. A mí me parecía que él siempre sentía paranoia frente a los demás. Así fue. Cuando éramos niños, James y yo éramos muy unidos porque él era mi hermano mayor, por supuesto, y puedo recordar cosas que hacíamos de niños. Cuando íbamos al río con la familia, una vez yo había visto una víbora y la clavamos a una tabla, o cuando íbamos al restaurante él se comía todos los paquetitos de mantequilla porque le gustaba. Pero yo noté que él estaba muy cambiado.

De todas maneras, cuando me enteré de que había sido violado, me fui a casa y le pregunté a mamá y ella lloró y dijo que era cierto que había pasado eso. Pues…a esos hombres los dejaron libres. No se les juzgó por el cargo principal. Se les juzgó por un cargo menor y hoy en día ambos trabajan como fiadores judiciales aquí en Conroe. Pero, de todas maneras, mi mamá estaba muy afligida. Y después, mi hermano quería comprar una pistola y matar al esos hombres y todo eso. Así que tratamos de conseguirle ayuda y lo internamos en un hospital psiquiátrico. Lo llevamos allí. Él estaba en un hospital en Galveston y lo íbamos a ver muy seguido. Pero como dije, cuando cumplió dieciocho años y se acabó la cobertura del seguro médico, ya no podíamos con el gasto.

VIRGINIA RAYMOND: ¿Cuáles fueron algunas de las cosas que mencionaste que eran un poco distintas, aún antes de que sucediera esta cosa horrible, cuando era niño? Dijiste que empezó a comportarse de forma distinta.

SRA. TINA DUROY: Cuando él tenía unos once años comenzó a alejarse de la gente, mientras que cuando era chico le gustaba mucho estar cerca de la gente, le encantaba, quiero decir que todos querían mucho a James. Era el favorito de todos. Era muy cariñoso, con dotes artísticas, se expresaba bien, era muy, muy inteligente. Y hasta el día en que murió era muy listo. Muy listo. Cuando aprobaron la ley sobre las enfermedades mentales que establecía que si sufrías de una enfermedad mental ya no podían ejecutarte, la basaron en el coeficiente intelectual. Mi hermano no sabía mucho de libros, porque sólo asistió a la escuela hasta el noveno grado, pero cuando escuchaba algo, lo recordaba.

VIRGINIA RAYMOND: ¿Y dijiste que cuando cumplió catorce las cosas empeoraron? ¿Qué…?

SRA. TINA DUROY: Sí. Se volvió muy huraño y quería estar solo. Y comenzó a escuchar otro tipo de música, música dura. Y se volvió muy introvertido.

RAYMOND: De modo que, ¿eso fue alrededor del año de 1974?

SRA. TINA DUROY: Sí, señora.

VIRGINIA RAYMOND: Más o menos. Y, ¿sabes si le había pasado algo antes o si fue…?

SRA. TINA DUROY: No, hasta que cumplió diecisiete y sucedió la violación. Sé que nada más le pasó antes. James había sido el primer nieto de la familia. Mis abuelos adoraban a James. Lo querían mucho. Cuando mi abuelo se enteró de que James había asesinado a alguien, sufrió un derrame cerebral. Y luego mi abuela, ella era como la madre de James. Así que él estaba muy, ya sabe, muy consentido, es verdad, pero era un buen chico. Pero luego se volvió muy paranoico. Y escuchaba voces y tenía alucinaciones.

VIRGINIA RAYMOND: De modo que, ¿cuánto tiempo estuvo él en Galveston?

SRA. TINA DUROY: ¿En qué ocasión?

VIRGINIA RAYMOND: Ah, bueno. Así que cuéntame sobre las distintas ocasiones…

SRA. TINA DUROY: Bueno, había un hospital psiquiátrico allí, según recuerdo, cuando él tenía diecisiete. Creo que yo tenía unos trece, catorce. Cuando él estaba allí…intentó suicidarse bebiendo cloro líquido. Y luego cuando habían ido a un paseo a Astroworld, él se salió por la ventana y desapareció por unas tres o cuatro semanas, no lo podíamos encontrar. Y recuerdo que mi mamá y yo fuimos a varios albergues de Houston a buscarlo [comienza a llorar]. A una edad temprana como esa tengo esos recuerdos.

VIRGINIA RAYMOND: ¿Cómo lo encontraron?

SRA. TINA DUROY: ¿Qué cómo lo encontramos? Usualmente de una forma en que no queríamos encontrarlo: en la estación de policía.

VIRGINIA RAYMOND: Así que eso sucedió cuando él tenía diecisiete. ¿Habían intentado darle atención psiquiátrica antes de eso?

SRA. TINA DUROY: Sí.

VIRGINIA RAYMOND: ¿Qué…?

SRTA. TINA DUROY: Es decir, en nuestro país, no hay [instituciones] psiquiátricas…está Rusk [el Hospital Estatal Rusk]. Pero eso cuesta mucho dinero, mucho…así es. A mi parecer, si dejáramos de poner tanto dinero en el sistema penitenciario y más dinero en el sistema de salud mental, estaríamos mucho mejor. Nuestro sistema penitenciario no sería tan grande. Pero no lo hacemos.

VIRGINIA RAYMOND: Así que cuando él era un adolescente ustedes intentaron encontrarle ayuda, ¿tú y tu mamá?

SRA. TINA DUROY: Hasta el momento en que él cometió ese crimen, mis padres todavía—mi padrastro y mi madre—intentaban ayudarlo. Él iba al Texas Department of Mental Health and Mental Retardation aquí en Conroe. Le volvían a regular sus medicinas y tres días después andaba de nuevo en la calle. Él recibía ayuda del Seguro Social. Pero no comprendo cómo ellos esperaban que un hombre así se iba a tomar sus medicinas y estar conciente de sus acciones cuando en realidad perdía la conciencia y no sabía qué le pasaba. De ninguna manera quiero decir que lo que hizo mi hermano está bien, de ninguna manera. Lo siento mucho. Mi familia ha vivido con un sentimiento de culpa muy grande durante mucho tiempo. Es decir, no estoy tratando de disculparlo. No estoy diciendo que mi hermano tenía una enfermedad mental y esa era su excusa. Pero si él hubiera recibido la atención que merecía de nuestro país o de nuestra sociedad, las cosas pudieron haber sido distintas. Hicimos la lucha. Y es por eso que yo sólo...yo espero que las cosas cambien, realmente espero que las cosas cambien. No creo que la gente comprenda lo que es una enfermedad mental hasta que la vives de cerca. Uno puede ser muy leído, puede leer sobre el tema todo el día, como un psicólogo, uno puede leer sobre ello todo el día. Como yo puedo leer sobre la anorexia y nunca llegar a comprenderla. Pero hasta que uno lo ha vivido de cerca, ha visto la gravedad del problema, uno no sabe.

VIRGINIA RAYMOND: Cuando eras una adolescente y James tenía…o tú eras menor y James tenía estos problemas, ¿vivía él en tu casa en ese entonces o en casa de sus abuelos?

SRA. TINA DUROY: Vivía aquí y allá, en realidad. Mis abuelos vivían en Greenspoint y nosotros vivíamos aquí en Conroe. Y él vivía aquí y allá. En la época en que vivía con nosotros en casa de mis padres él cursaba el primer año de high school y yo el penúltimo año del junior high school, él nos ayudaba mucho a mis amigos y a mí. Pero él solía colgar un tapete grande y negro como para aislarse en su agujero negro.

RAYMOND: ¿Cómo era él cuando era el de siempre, cuando estaba bien?

SRA. TINA DUROY: Era gracioso. Siempre contento. Hacía cualquier cosa para ayudar a los demás. Se reía. Era muy tierno. Y cuando estaba en una de sus fases maniacas te miraba y te preguntaba cosas locas y se reía de ti como, ya sabe, quiero decir que…él sentía miedo. La gente lo miraba y le tenía miedo cuando en realidad él les tenía miedo a ellos. James nunca le hizo daño a nadie hasta que cometió ese crimen. En la ficha policial él afirma que cometió ese crimen para regresar a la cárcel y así no poder herir a nadie nunca más.

VIRGINIA RAYMOND: ¿Por qué crees que…crees que eso sea cierto?

SRA. TINA DUROY: Sí. Él me dijo, cuando conseguí el aplazamiento de su ejecución en noviembre, que si lo pusieran de nuevo entre la población reclusa, él querría seguir con vida, pero si tenía que permanecer en el pabellón de los condenados a muerte preferiría no seguir con vida. Mejor ni le cuento de las visitas, de cómo fue visitar a mi hermano mientras él aguardaba en el pabellón de la muerte. No. O de cuando íbamos a visitarlo a T.C. Jester en Richmond, esa cárcel psiquiátrica en donde estaba interno mi hermano por comerse su propio excremento y beber su propia orina [comienza a llorar, larga pausa]. Es decir, mi hermano; probablemente no tenía los dientes puestos [ríe]. Lo más duro para mí, porque nadie más estuvo… [inaudible]. Lo más duro para mí [inaudible] fue el momento de su ejecución. Anticipar que tu hermano va a morir, ¿cómo puede uno prepararse para eso?