Sr. Jamaal Beazley

El Sr. Jamaal Beazley es hermano de Napoleon Beazley, quien fue ejecutado del 28 de mayo de 2002, por el asesinato de John Luttig en 1994. En esta sección de la entrevista, el Sr. Beazley comparte fragmentos de recuerdos que todavía guarda del incidente, cuando su hermano fue condenado y sentenciado a muerte. Luego habla de cómo la comunidad de Grapeland, Texas, se portó con él después de esos acontecimientos, y concluye al describir cómo su hermano enfrentó la vida cotidiana en el pabellón de los condenados a muerte.

SR. PAPA DIALLO: ¿Recuerdas los eventos alrededor del incidente?

SR. JAMAAL BEAZLEY: Ah, sí. No sé. Sólo recuerdo que yo tenía unos diez u once años, algo así. No recuerdo todos los detalles, sólo recuerdo que cuando él fue a la cárcel hizo una llamada por el teléfono público y sólo estaba disculpándose. En realidad es todo lo que recuerdo. Todos los demás acontecimientos después de eso…sólo recuerdo que me quedaba en el coche poniendo dinero en el parquímetro mientras ellos estaban en la sala del tribunal. Eso, para un niño, pues te da algo en qué ocuparte. Uno no sabe en realidad lo que está pasando, sólo estás sentado en el coche y cada vez que vez que esa cosa roja resalta, vas y le echas una moneda y luego te vuelves a meter al coche y escuchas música o lo que sea. En realidad uno no comprende los que está sucediendo, no comprende la magnitud de la situación. Sólo sabe que algo pasa y uno está nada más allí, pero hacían que me ocupara mientras estaba sentado en el coche.

DIALLO: ¿Cuándo te diste cuenta de que algo sucedía? ¿Recuerdas la primera vez?

SR. JAMAAL BEAZLEY: Me está preguntando algo que pasó hace tanto tiempo, que ni me acuerdo. Quizá todavía no he caído en cuenta, ¿comprende? Porque…lo hicieron como tres días antes de que me graduara de la escuela secundaria, así que tres días antes de la graduación uno nada más…uno come ansias por terminar los estudios, así que nada más anda en piloto automático. Uno es un estudiante del último grado que ya quiere desesperadamente graduarse. Así que cuando me dijeron: “Pues, tu hermano va a morir. ¿Qué sientes?” Es decir, yo no sentía nada porque andaba en piloto automático. Así que todo lo que pasó después me pasó desapercibido, pero de cierta forma fue una bendición porque después de que sucedió eso, fue como si Dios lo borrara todo, fue como…no sé…como un…no sé cómo utilizaría uno esa palabra, fue para mí algo así como volver a nacer o algo por el estilo. En realidad no sé cómo explicarlo.

DIALLO: ¿Te refieres en términos de un cambio?

SR. JAMAAL BEAZLEY: Pues, no, un cambio realmente no, más bien…sabe cómo a veces cuando alguien hace algo, ¿resulta una carga recordarlo? ¿Comprende? Porque cada vez que uno lo piensa dice, “caray, ¿por qué hice eso? o ¿para qué hice eso? o “¿en qué estado mental estaba yo cuando hice eso?” Pero para mí no fue así, era como si Dios hubiera borrado todo de mi cabeza y hubiera dicho, “No te preocupes, hijo mío, vas a estar bien ahora”. Y así fue. Es decir, hemos sido muy afortunados. Nuestra familia ha recibido muchas bendiciones. Nos unimos mucho. Es decir, cada sábado era como si…lo que quiero decir es que en realidad no puedo…porque fue como una bendición para mí, de modo que no puedo pensar en nada malo. Ni siquiera…es decir, lo único malo que resultó de todo esto es que él ya no está con nosotros. Es decir, fuera de eso, realmente no sé qué más decir.

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DIALLO: ¿Notaste algún cambio en la manera en que la gente, la demás gente te trataba?

SR. JAMAAL BEAZLEY: Sí, claro. Es decir, la gente en realidad no sabe. Es decir, cómo te diriges a alguien que acaba de perder a su hermano debido a la inyección letal. ¿Comprende? Ni siquiera…ni siquiera sabes qué decirle a esa persona. Uno los mira decir, “Mira, allá va el tipo ese”, y luego no puedes escucharlos, de modo que uno se hace el disimulado, no sé, pues no me molestó tanto porque yo ya sabía que estaban hablando de mí. Pero, es decir, yo participaba tanto en los deportes y la vida escolar, así que siempre, dondequiera que vayas, alguien va a estar hablando de ti, sin importar si es algo bueno o malo, alguien va a estar hablando de ti. Así que si no están hablando de ti, algo no anda bien. Eso dice Katt Williams, así que uno también tiene que lidiar con eso.

DIALLO: ¿Cuándo te diste cuenta de la diferencia en la gente, la manera cómo reaccionaba ante ti? ¿Fue alrededor del momento en que sucedió el asesinato o…?

SR. JAMAAL BEAZLEY: ¿Qué cuándo me di cuenta? Ni idea, hombre, porque cuando uno vive su vida en realidad no se da cuenta de muchas cosas que suceden a su alrededor. Es decir, todos los que están a tu alrededor pueden mirar hacia adentro porque uno está en la caja tratando de mirar hacia fuera, pero siempre hay mucha gente afuera mirando hacia adentro, y ellos ven lo que está sucediendo adentro, pero cuando uno está adentro, te preocupas por lo que está adentro de la caja. No estás mirando lo que está afuera porque es irrelevante, así que en realidad yo no estaba prestando atención. Es decir, de por sí yo ya tenía que lidiar con tantas cosas, que no me di cuenta de nada. Es decir, mucha gente me trató de forma distinta, pero en realidad no me di cuenta, no le presté mucha atención ni nada.

DIALLO: ¿En esa época vivías en Grapeland con tu hermano?

SR. JAMAAL BEAZLEY: Ah, sí. Siempre hemos vivido en Grapeland.

DIALLO: De acuerdo. Dado que Grapeland es una comunidad tan pequeña, supongo que todo el mundo se conoce. Y ¿tienes algunos recuerdos de lo que otras personas de Grapeland decían o cómo te trataron inmediatamente después del incidente, después de que sucedió el asesinato?

SR. JAMAAL BEAZLEY: Pues yo era muy niño, pero cuando pasa algo tan trágico, nadie quiere hablarte directamente de ello. ¿Comprende? No van y te dicen algo así como así. Es decir, es como un asunto delicado que mucha gente no quiere ni mencionar. Nada más hacen como que, “Bueno, pues así están las cosas. Así están. Mejor dejarlo por la paz”. Así …así sucede en muchas comunidades pequeñas. En realidad no, saben qué paso porque…pues así son las cosas. Es decir, no sé. No encuentro una buena analogía para esa situación. Es como digamos en un pueblo pequeño uno sabe quién tiene dinero y quién no, así que cuando uno ve a los que tienen dinero, sabe que van a hacer lo que se les de la gana. Como es una comunidad pequeña, nadie se va a meter con ellos, así que así son las cosas. Uno sabe con quien hablar, con quien no. Es como una clase social o algo así, uno sabe su lugar, de modo que, en una tragedia como esta, es algo que uno barre bajo la alfombra y trata de no mencionar, a menos que las cosas se pongan mal.

DIALLO: Si no te molesta, ¿podrías hablarnos de cuando tu hermano estuvo en el pabellón de los condenados a muerte?

SR. JAMAAL BEAZLEY: Por supuesto, hombre. Era un gran tipo. Para mí lo que resulta extraño son muchas de las cosas que él le había hecho a otras personas, porque, como dije anteriormente, yo estaba adentro de la caja. Mucha gente lo admiraba porque, es decir, él tenía diecisiete años y para estar en el pabellón de los condenados a muerte a los diecisiete, uno tiene que crecer de prisa. No puedes ser un chico inocente si estás en el pabellón, pues la mayoría de los que están allí tienen treinta y tantos años o más, así que hay que crecer de prisa. Era muy inteligente. Muy, muy inteligente, pero yo era un adolescente. En realidad no llegué a comprender muchos de los consejos que él me daba. Creo que sólo empecé a comprender sus consejos cuando él ya no estaba con nosotros, ¿comprende? Comencé a escuchar a mis mayores, mucha gente mayor te respeta y ellos…comprenden que uno es joven y le dan el respeto que se merece. Es decir, no se que merece, pero nada más dan respeto porque…¿comprende? Así que, pues en realidad no sé cómo explicarlo, hombre. Es algo muy raro. Uno se siente raro dentro de la familia, es una época rara. Es como si fuera la familia perfecta, el asesinato perfecto, todo perfecto y…Dios simplemente lo utilizó y en esa época pensé que yo estaba en contra de todo esto, pero de hecho he visto mucha luz como resultado. Así que. Como este momento precisamente; un momento como este emite mucha luz. Así que, en realidad no sé.